sábado, 21 de marzo de 2015

Revenge 4: La raíz del mal

Autor: Antony Llanos
Ilustración: Walter Gonzalez


Teletrece informa:
Más de cincuenta compañías de bomberos luchan por contener el colosal incendio que consumió en su totalidad la enorme flota de vehículos de la empresa de transportes “Constelación s.a.” Más de trescientos buses de transporte además de algunos vehículos del personal administrativo de la empresa fueron destruidos. Hasta el momento suman trece personas fallecidas aunque los bomberos no descartan que pueda haber más víctimas de este terrible incendio.

Noticias Canal 1
Un colosal incendio en las instalaciones de la empresa “Constelación s.a.” destruyó a más de tres cientos buses de transporte y algunos otros vehículos. Aunque se han registrado catorce muertos, se presume que habría otros cinco desaparecidos. Las causas del incendio son desconocidas aunque los péritos policiales presumen que este incidente fue causado intencionalmente.

Noticias CNT
Hace aproximadamente dos horas un incendio arrasó con la flota de más de trescientos buses de la empresa de transportes “Constelación S.A.” Hasta el momento se han hallado quince cuerpos calcinados. Aunque las causas no se han esclarecido, la teoría del accidente viene siendo descartada debido a que ninguno de los trabajadores de la empresa pudo escapar.

domingo, 8 de marzo de 2015

El magnifico mago Mystére 6: Patrones Cósmicos

Autor: Glauconar Yue
Ilustración: Edward Torres Vega



Para atrapar a la bestia en forma de hombre debo atrapar al hombre en forma de bestia
El verdadero monstruo es aquel que se oculta, el burlador
El verdadero monstruo es aquel que menos lo parece
La bestia hará ver a otros como monstruos para robar su rostro humano
Por eso es que la única manera de esconder la verdad siniestra es ponerla a la vista de todos
Por eso es que debo esconder a quien él quiso exhibir
Para exhibir lo que él quiso esconder
Porque el hombre no es la bestia
No debe ser lo que ha sido
El verdadero hombre debe reescribir su pasado en las sombras
A la lumbre de la luz sombría


Tras escribir estas líneas, dejó el cuaderno en el piso y volvió a rebobinar el video. La luz de las pantallas del televisor y las computadoras eran lo único que iluminaba el cuarto. El televisor mostraba una perspectiva desde la plaza bajo el edificio que no dejaba distinguir más que las cabezas de dos personas: una mujer y un hombre con sombrero. Y, detrás de ellos, sombras enormes, sombras que definitivamente no coincidían con la dirección de la luz del sol. Se veía más de las sombras en el video de youtube, el que fue tomado desde el edificio de en frente. Ahí también se podía distinguir a las personas de cuerpo entero, aunque no sus rostros, que se reducían a un par de píxeles. Era la cámara de un teléfono móvil, con pésima calidad. Con la poca resolución tampoco se podía juzgar claramente de dónde venían as sombras. Las dos personas daban vueltas a su alrededor, como jalando algo. Rebobinó unos segundos y lo reprodujo en cámara lenta. Ahí, durante unos momentos, había un reflejo, un resplandor estirándose entre los dos. Una cuerda plateada que estaba presente todo el tiempo, aunque invisible, para atar las sombras con luz, la muerte con la vida.
Volvió entre la pila de periódicos a su izquierda y entresacó uno de hace siete meses. Calculando la relación entre aquel momento y la fecha del incidente, resaltó cada palabra que se ajustara a una fórmula de crecimiento no lineal. Esta vez utilizó esferas para distinguir cuales palabras eran las elejidas, ya que el papel ya llevaba rayones y colores. Anotó las palabras una después de otra en su cuaderno.

peligro cambio con para cuando rescate


jueves, 5 de marzo de 2015

Flores de la muerte 3: Morir un poco


Autor: Dan Lenovo

Ilustración: Don Arturo

Un día en la granja.

Dos días habían transcurrido desde que llegué a este horrible agujero, cuando uno de aquellos hombres que nos custodiaban me levantó de mi inmundicia y me arrastró a través del pabellón afuera de la bodega. Eventualmente llegamos a un cuarto escondido bajo algunas capas de tierra, el lugar parecía un consultorio de dentista para niños. Todo el lugar era un enorme círculo con lindos dibujos de animales por todos lados y, justo en el centro, una silla alta con muchos tubos colgando a su costado. El hombre me obligó a sentarme, yo no opuse resistencia, nada me importaba.
Fue en ese momento cuando aquel hombre entró. Era alto y moreno, con una larga cabellera blanca, vestía lo que parecía un traje muy caro de color morado. Su voz resonaba alegremente por el lugar mientras hablaba por teléfono.
-Sí comadreja, te digo que estoy bien,– dijo con una voz que sonaba muy familiar, –. Volveré a casa pronto, perdonen por preocuparlos.
No fue sino hasta que logré escuchar la voz al otro lado del teléfono que me di cuenta de por qué esa voz me sonaba tan conocida.
-De acuerdo, espero que no tardes,– respondió una melodiosa voz en la lejanía, que no era otra más que la de mi hermana pequeña.
Aquel sujeto se estaba haciendo pasar por mí. Mi cuerpo se llenó de cólera y lentamente comencé a sentir cómo la furia se apoderaba de mí ser, y para mi horror nuevamente perdí el conocimiento. Cuando desperté, encontré algo completamente diferente a lo que esperaba. Aquel hombre se encontraba intacto frente a mí, sonriéndome alegremente, a su lado se encontraba el hombre que me había secuestrado.
-Lo siento, señor Belerofonte, el que haya tenido que intervenir…– se disculpó sin ningún tipo de arrepentimiento real, más bien decepcionado.
-Descuida Enta, querido,– lo interrumpió para lamer delicadamente sus labios.– Fue algo suculento.
Intenté hacer algo, pero mi cuerpo se sentía demasiado débil, mi cabeza zumbaba y mis ojos ardían, mientras era azotado por la sed más grande que había experimentado en mi vida. Cuando logré voltear pude ver cómo unos ductos transparentes extraían sin control toda la sangre de mi cuerpo, no pasó mucho tiempo hasta que morí desangrado.

domingo, 22 de febrero de 2015

La manada 5: Una visita postergada

Autor: Hans Rothgiesser

Insel X era uno de esos superhéroes que bien podría dormir y ducharse en su uniforme. Para él, su personalidad de civil era el verdadero disfraz. Prefería andar todo el día vestido con su traje negro con diseños rojos, su cinturón con compartimientos y su máscara. Era relativamente delgado, pero eso no quitaba que estuviera en la máxima capacidad de su condición física. Incluso dentro de su guarida llevaba sus guantes de material sintético especial -desarrollado por un laboratorio en Asia especialmente para él-. Su máscara cubría toda su cara, a excepción del área triangular debajo de su nariz, que incluía su boca.
Su nombre de nacimiento era Basil, pero desde la última vez que respondió a él ha usado tantos otros, que su recuerdo es remoto. Desde su dura infancia en las calles y la determinación durante su adolescencia de que sería superhéroe para evitar que otros sufran lo que él había sufrido, había preferido hacerse llamar de otras maneras. Esto ayudaba a internalizar la idea de que él no era un ser humano. Era algo mucho más grande que eso. Y que si moría hoy, su legado continuaría de alguna manera. Tenía planes para ello.
De hecho, Insel X tenía planes para todo. Desde que se planteó como objetivo ser miembro de la comunidad de superhéroes, colocando su intelecto superior como piedra angular de su plan, se había estado preparando mental y físicamente. Cerca a cumplir 30 años, consideraba que nunca antes había estado mejor preparado para el enfrentamiento que sabía que venía.
Por eso cuando uno de los ductos de ventilación de su guarida subterránea explotó, él supo exactamente de qué se trataba y qué era lo que tenía que hacer. Puso cuidadosamente a un lado de la mesa en la que estaba trabajando el prototipo de un artefacto que uno de sus colaboradores anónimos había manufacturado para él. Luego se volteó y respiró profundamente un par de veces.
“Lobo”, comentó sin verlo aún. Segundos después se reveló la imponente figura del intruso que ya estaba parado a unos metros de él.
“No he venido para pelear contigo, Basil”, dijo el intruso con voz grave. El uso de su nombre de pila era algo que obviamente estaba pensado para distraerlo. No dejaría que suceda.

domingo, 15 de febrero de 2015

Revenge 3: Guerra contra el crimen

Autor: Antony Llanos
Ilustración: Gino Descalzi


Volando a una velocidad que casi triplicaba la del sonido, Revenge llegó en poco tiempo a una prisión. Levitando sobre ella lejos de las luces vigía que constantemente se movían por los diversos sectores, se quedó quieto observando.
-Quisiera destruirla por completo, con todo cuanto hay dentro- pensó Abel.
-¿Y si hay algún inocente dentro? Siempre hay personas encerradas injustamente ¿Quién hará justicia para ellas?
-Tienes razón. ¿Entonces cómo saber quiénes son culpables o inocentes?
-Será fácil para nosotros con el “Campo Empático”. ¡Observa!
Ambas luminosidades que conformaban sus ojos se desvanecieron en la oscuridad dentro de la capucha, mientras una esfera iba  lentamente cubriendo la totalidad de la prisión. Cuando cubrió completamente la cárcel, Abel pudo percibir los recuerdos, emociones y sentimientos de todos y cada uno de sus ocupantes, guardias, reos y administrativos en el interior. Todos fueron develando sus secretos ante él en solo unos minutos. Ahora lo sabía todo y haría pagar a todos los culpables.
Levitó hasta llegar a una pared a una altura de tres pisos.
-Quiero que el miedo se esparza lentamente, aparecer dentro sería muy rápido.

domingo, 8 de febrero de 2015

El magnífico mago Mystére 5: ¡Aunque usted no lo crea!

Autor: Glauconar Yue
Ilustración: Cecilia Llerena

Todos los domingos por la mañana, Hélène desayunaba en el café Bellevue, con un capuchino, un croisant y un periódico. Ya había pasado la época más oscura del invierno y el sol estaba bastante alto a estas horas, iluminando las porciones de nieve en la calle. Normalmente no perdía el ritmo de levantarse temprano, incluso los fines de semana, pero últimamente no había podido descansar bien.
Hojeó el periódico para distraerse, mientras esperaba que el sol surgiera desde detrás de la torre de la antigua iglesia. Entre las páginas encontró un naipe, el nueve de picas.
-¿Pero qué rayos?- murmuró, colocando la tarjeta bajo su taza de café para volver a la lectura.
En las noticias había apenas una mención fugaz del apagón global en Sudamérica, y nadie parecía acordarse del joven científico desaparecido la semana pasada en Suiza. La mayoría de páginas seguían especulando sobre la desconocida identidad del garou. No había sucedido nada, nadie sabía nada, pero era el tema sobre el que la gente quería leer. O el tema sobre el que los periódicos querían escribir, aunque nadie quisiera realmente leerlo. Ahora anunciaban que el asesino era un terrorista islamista o, bueno, que podía serlo, aunque no había pruebas. En cambio, a nadie parecía interesarle la desaparición de su compañero Pierre. Era como si hubiese desaparecido también de la memoria de la gente.
En ese momento sonaron las campanas de la vieja iglesia. Hélène notó que el sol no se alzaba sobre su torre. De hecho, todo el edificio y la mayoría del sol estaban cubiertos por un rascacielos metálico en construcción que se alzaba, lento pero seguro, frente a la ventana del café.
-Buenos días, mademoiselle,- la saludó una voz, -¿Me permite acompañarla?

miércoles, 4 de febrero de 2015

NEUSUD - Telekinesis 5: Aprehensión

Autor: Gerardo Espinoza
Ilustración: Gerardo Espinoza


El camino a la costa estaba repleto de curvas, los accidentes eran frecuentes y normalmente se veían vehículos averiados cada tres kilómetros. Dorian relacionaba estas fallas al fenómeno que jodió los celulares y aparatos eléctricos, algo que en realidad podría tener sentido a pesar de sus explicaciones peregrinas. Ponía de ejemplo al GPS que variaba las coordenadas equivocando las rutas o la computadora interna de la camioneta que fallaba inexplicablemente; fallos como estos provocarían accidentes fatales. Estaba convencido de que la tormenta solar seguía jodiendo los artefactos electrónicos y nadie podía hacer nada al respecto.
Dorian detuvo la camioneta y bajó junto a Farid, apagó el motor y las luces esperando presenciar aquel fenómeno que a los pocos segundos empezó a oírse.
-Parece un motor lejano que se enciende una y otra vez– comentó Dorian.
-Siempre quise saber de dónde viene– dijo Farid.
Ambos mantenían su atención mirando al cielo y a todas direcciones sin acertar el origen del sonido que remecía la atmósfera en aquel paraje desolado. Aquella resonancia recordaba los instantes previos a un terremoto.
-Recuerdo las madrugadas en mi departamento intentando escribir mis primeros libros; estos sonidos retumbaban siempre pasadas las dos de la madrugada. Eran muy exactos, se repetían por más de quince minutos y paraban. Luego, un minuto después, empezaba un ciclo intermitente. No había forma de cronometrarlo.
Farid también había notado esas características, incluso a veces grababa el sonido en sus partidas online de Oblivion cuando coordinaba estrategias de madrugada.
Instantes después continuaron el viaje. Llegaron a la avenida Panamericana, más adelante unas luces advirtieron a los viajeros de una batida militar. La fila de vehículos particulares e interprovinciales se extendía por casi doscientos metros y eran inspeccionados por soldados armados que parecían recibir órdenes de una persona de traje negro.